Lo que te acompaña, me acompaña de igual modo.
Segura estoy que volveremos a encontrarnos, yo quiero que así pase y así será.
Así será, Mi :)
Toute mon amitié, tout mon coeur, toute mon affection
Skal!!!
lunes, 27 de septiembre de 2010
sábado, 25 de septiembre de 2010
Bitácora de Sauróctonos
1
Cuatrocientos cocodrilos se han escapado.
Nadie llamó para avisarme. Tuve que verlo en la televisión esta mañana. Han capturado la cuarta parte.
2
Quedan trescientos cuya mitad será mía.
No me interesan los pequeños, voy por los grandes, los que mis brazos no puedan abarcar de brazo a brazo y al retorcerse su cola arrastre al agua sucia más lodo y piedra.
El rifle ya suspira a San Julián.
Me alegro
Cuatrocientos cocodrilos se han escapado.
Nadie llamó para avisarme. Tuve que verlo en la televisión esta mañana. Han capturado la cuarta parte.
2
Quedan trescientos cuya mitad será mía.
No me interesan los pequeños, voy por los grandes, los que mis brazos no puedan abarcar de brazo a brazo y al retorcerse su cola arrastre al agua sucia más lodo y piedra.
El rifle ya suspira a San Julián.
Me alegro
jueves, 23 de septiembre de 2010
lunes, 20 de septiembre de 2010
Apoyemos a los damnificados por Karl
Como saben, el Estado de Veracruz quedó devastado por el huracán Karl. Muchos municipios quedaron arrasados por el agua y numerosas personas han perdido sus hogares. Si vives en la capital del Estado, apoya proporcionando víveres o ropa en el centro de acopio ubicado en el Parque Juárez.
Ayudemos :)
domingo, 19 de septiembre de 2010
A veces no es requisito indispensable
El amor también es un cocodrilo, pensaba
y muestra la mandíbula, camina veloz, te alcanza.
Sólo que a veces no es requisito indispensable
y muestra la mandíbula, camina veloz, te alcanza.
Sólo que a veces no es requisito indispensable
domingo, 12 de septiembre de 2010
Sauróctonos (Primera parte)
Una vez un individuo citado como testigo, le instó con estas palabras: “Dime, Craso, ¿por qué clase de hombre me tomas? “Por esta clase de hombre, respondió, señalando en un cuadro a un galo que sacaba la lengua generosamente”.
Plinio el Viejo, libro 35
Plinio el Viejo, libro 35
Veo poco a DZam. Hace meses que me invita a visitarlo pero nunca me decido. Siempre me ofrece sus instalaciones no sólo para poder escribir, sino para buscar, sin importar el tiempo que me tome, el trabajo que realmente quiero. Me ofrece generoso su espacio, a él no le importa que por unas semanas sea el mío. No cesa en invitarme-empujarme para que envíe mi cotidianeidad hasta Plan del Río, y soy boba porque vacilo, vacilo. En esta ocasión vino a la ciudad para asistir a la boda de un amigo, y tuvo la iniciativa de proponerme que lo acompañara. La boda era en la Antigua y con tal de ver higueras y mi entrañable Huitzilapan, accedí.
Fue divertido. En lo que terminaba la misa, invertimos nuestro tiempo observando tres niñas que usaban los pétalos que suelen arrojarse antes que entre la novia a la Iglesia como ofrenda a los extraterrestres, la mayor llamaba a las dos pequeñas, extendió el brazo para que unieran sus palmas y dijo “las tres unidas siempre”, fue inevitable recordarme con mis hermanas, una quería quitarse con desparpajo la crinolina –cuánta envidia, socialmente se les permite eso a los niños y si yo hiciera eso pensarían que soy una casquivana- y las mujeres no dejaban de abanicarse, también eso había olvidado. Y el río estaba a un lado de nosotros, tomamos algunas fotografías, fuimos a Veracruz por un lechero a la parroquia y más tarde, rodeándonos, la carretera.
Dan y yo no necesitamos conversar mucho, de hecho no es necesario hablar sobre varios asuntos, es como cuando teníamos 12 años y me permitía hacer pucheros y comentarios bobos. No sé si debo dar todo el crédito a su inteligencia y a su profesión –médico- , pero parece que mi vida la supiera de antemano, así que, si le confieso algo, me da un diagnóstico tan certero porque él ya lo sabía. Es uno de esos momentos en los que me gustaría ser menos torpe. A raíz de una vergonzosa fe de erratas cometida hace un poco más de una semana, me preguntó si ya tenía claro hacia dónde ir. Lamentablemente respondí que es algo que desconozco, sabiendo que mi locus amenus-cerro imaginario va a desvanecerse pronto. Me dijo algo en lo que no dejo de pensar y que me servirá de corolario durante los próximos meses. Es una frase que, dice, un pediatra de apellido Grossman, ordenó colocar como letrero en la entrada del quirófano: "cuando dices que la cirugía es difícil es porque la estás haciendo mal”. Aplicado a su servidora, quiere decir que todo lo que he hecho a lo largo de estos meses, que siento de plomo, ha sido por mis malas decisiones, todo por temor a no cruzar el río.
Por eso, mi querido Dani, no me pienses como alguien que saca la lengua; mejor como cazador de cocodrilos
(Supongo que por ese motivo lo echo de menos)
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Una extraña lección
Frida llega a la oficina dos o tres veces por semana. El día de hoy, luego del beso que suele darme, le pregunté qué tal le había ido en la escuela. Acostumbra decirnos siempre que le va "perfecto". Sin embargo, en esta ocasión me dijo "hoy aprendí algo que no me gustó". Pregunté de qué se trataba, no dijo palabra y empezó a alejarse de mí, sólo un paso. Toqué su cabello e hice una proyección de lo que a los seis años tampoco me gustaba:
- ¿Matemáticas?
- Mmm sí.
-¿Suma y resta?
-No.
-¿Conjuntos? (sé qué piensan pero lo dije, se me ocurrió)
-Sí, bueno, no.
-Entonces...¿nada de matemáticas?
-No.
Su risa no me provocaba la menor desesperación, aumentaba mi curiosidad.
-La brisa marina está en el fondo en el fondo del mar.
-¿Perdón?
-La brisa marina está en el fondo en el fondo del mar.
La niña lo dijo con mayor velocidad. No comprendí.
-¿Eso es lo que aprendiste hoy, Frida, eso no te gustó?
Comenzó a alejarse, giró la perilla, sonrió.
-La brisa marina está en el fondo en el fondo del mar.
Volvió a reír y cerró la puerta.
Catágraphon
Fui la afortunada esta noche para poner llave a la reja. Cuál fue mi sorpresa al ver que había un suspiro de niebla. Por este evento, insignificante, me sentí reconfortada.
Creo que es lo más bonito de esta ciudad, sobre todo cuando el otoño rezuma su presencia. Cuando menos me lo espere, al despertar, los árboles se asomarán apenas, me asomaré apenas en cuanto baje las escaleras y salga a la calle, seré un bulto que ya no desea encaminarse al curso del instante, sino a una pausa en la que ya no importa el peso de los zapatos, ni el temblor del cuerpo que sale tibio de casa ni la sonoridad de los nombres.
Siento alivio, al fin.
sábado, 4 de septiembre de 2010
Primer decálogo tamarindo (I must do/ I shouldn't do)
1. Olvidar el reconocimiento de los demás. No importa lo que piensen, es necesario quemar esos harapos pesados, perder el temor a los criticones.
2.No mentar la madre por anticipado. Buscar la calma, respirar hondo, no elaborar misivas furiosas-hirientes, hayan o no hayan hecho daño a la suscrita.
3.Sacar a pasear a la von Hell cada vez que el %&$$$#!! clima de montaña lo permita -pobre, se deprime-.
4.Comer sushi más de una vez al mes.
5.Invertir menos tiempo en redes sociales.
6.Ver carretera-monte-cerro porque la salud mental lo exige.
7.Si algún suceso agita al corazón, abandonar la idea que las canciones compartidas o regaladas, cuando se escuchan después, producen malestar al pecho. La playlist del ipod no es culpable.
8.Si no consigo concentrarme con lecturas nuevas, releer mis novelas favoritas. La atención, tarde o temprano, debe regresar.
9. No perderme en el monte cada vez que estoy triste. Luego olvido el lugar donde pongo objetos importantes y hago largas filas en el banco, esperando media hora para llegar casi a la ventanilla y darme cuenta que olvidé la tarjeta.
10. No volver a hacer público lo privado, sobre todo mis furias. Nunca más.
martes, 31 de agosto de 2010
Citas citables
Por afecto a mis pocos cabarenautas y según opinión de Dani -"tu post es presumido"-, en lo que pienso en algo más entendible y menos presuntuoso-particular, les dejo esto. No cabe duda, este álbum Boxer de la banda The National (2007) es perfecto de pies a cabeza, de mis favoritos.
Antes unos poemas versos que me gustan y que pudiesen interesarles.
Herencia del Jardín
Todo en mí es población, muchedumbre.
Todo en mí es para muchos, para el sudor,
para las lágrimas,
para la copa de tierra
que he de empinar.
Todo lo que murmura, musita o barbota
en mí
es para los que vienen
a desaparecer
Rafael Courtoisie
la hauteur creuse, la profondeur déchire
Paul Chamberland
viernes, 27 de agosto de 2010
Vanishing point II
Encontré en una pequeña libreta allá por aquellos años donde fui más feliz, un fragmento que copié de la Carta a Lafcadio Wluiki de Luis Cernuda. En este momento me viene bien. Lo comparto así como una canción que, curiosamente, describe muy bien cómo esta cabaret se encuentra en estos instantes.
De verdad, no era necesario.
Fragmentos y mis intervenciones, en cursivas.
La realidad no es nunca lo suficientemente amplia y diversa para que ella nos baste por sí sola. Es necesario ese margen misterioso, de vagas luces y vagas sombras delicado, exigente y voraz, que la imaginación proporciona.
La realidad tiene voz de alfiler. Punza en su estrechez insoportable. Pincha las yemas de los dedos, empuja las sienes. No lo había visto venir.
Si al imaginar llego al río, que en él se ahoguen todas tus piedras y no recorran más cauce, realidad alfiler.
Las palabras, la vida ajena, deben entonces resbalar sobre nosotros como gotas de agua sobre el mármol de un dios. Sólo hay algo que aún puede animar ese mármol: el deseo de olvidarse en otro cuerpo (...) pero el objeto de esa apasionada sed es tan engañoso como en las arenas que en el desierto fingen un agua. Los labios quedan secos. Disponibles siempre Cadio, disponibles. La libertad es mejor.
Y a esa libertad me ciño con su voz alfiler, de realidad incrustada en la mano para limpiar los ojos. Resbala el agua sobre el mármol, el cuerpo engañoso que por la mañana se olvida siempre.
Hablan en mí diversas voces que gritan, suplican, lloran y sonríen. Mayor fuerza la del huracán cuando se arrastra y clama a lo largo de un bosque tiene la voz total que forman esas diferentes voces interiores. Es la voz de un deseo insaciable que se confunde con la propia vida. Siempre es distinta. Quisiera sujetarla una vez, sólo una vez, pero es inútil; huye entre los dedos como agua o arena. Unas veces habla de placer, otras de tristeza, otras de tormento pero siempre es la voz de un mismo afán sin nombre, un divino afán hostigándonos para levantar la vida hasta las estrellas.
En su giro, antes de hundirse en el afán, la voz deja caer un hilito se sangre. Así habla en mí la realidad, a mordidas, desperezando ese sueño llevado a las estrellas, lo sacude, lo baja a puntapiés, deja al vacío satisfecho.
No, no amigo mío, no ponga su confianza en las personas: ahí están los animales, las plantas, las piedras, las cosas maravillosas, tan puras todas como la luz o las nubes y que nunca decepcionan (...) ¿le serán más útiles los excesos sentimentales, creer en una presencia, presencia que nosotros mismos evocamos de la nada con el poder taumatúrgico del amor, y que surge, al fin, radiante y amenazadora, ante nuestros ojos cegados?
Y cegaba un aullido inexplicable, que al mar resucitaba. Pero el agua resbala en el mármol, y el mármol es endeble a toda llama. No refulge más si las gotas quieren patinar en su cuerpo a medias revivido. El mármol no añora presencias, es unidad sin otro cuerpo que lo mida.
Mas ¿qué palabras le digo? Yo mismo intentaba precipitarle. Discúlpeme, se lo ruego. Me lo figuro como un delicioso animalillo, ardiente y salvaje...No sé qué decirle más. Es difícil terminar unas líneas dirigidas a quien todo parecía esperarlo de uno. Tal vez sea lo mejor terminar así: bruscamente.
http://www.youtube.com/watch?v=eYoINidnLRQ
miércoles, 11 de agosto de 2010
sábado, 7 de agosto de 2010
Harapitos de Veinte de noviembre primera parte
Lo pienso tras el varañero con su deseo de alcanzar el plumaje tras el impacto del cartucho, trazando puntos caniculares, arrebatando del agua a los patos.
(Al leer la muerte de Virgilio tropiezo con el epígrafe de la Divina Comedia, con estos versos que me lo recuerdan tanto:
El guía y yo por el camino oculto
Entramos a volver al claro mundo;
Y, sin tener cuidado de ningún reposo,
subimos, él primero y yo segundo,
hasta llegar a ver las cosas bellas
que lleva el cielo por un hueco redondo;
y luego encontramos, fuera, las estrellas)
y afuera encuentro desnudos los cascos, el impacto del ave moribunda zumbando con los moscos
------
A las once de la noche, finalizando la calle de Landero y Coss casi esquina con veinte de noviembre, parece que el hombre que camina cercando el panteón es un nervio que al impulsarse por el eco de su paso, hincha la gana de anunciarse a los vacíos; porque no hay un vacío único con la boca grande y la garganta lubricada donde resbala la pena y los mezcales, son labios que se juntan y reclinan en los brazos de avenidas atravesadas tal salto al infinito. El hombre prosigue la marcha con rapidez, mira a uno y otro lado, camina a desnivel por el peso de la bolsa, vuelve a mirar hacia atrás, un taxi avanza con sigilo, lo alcanza, le muestra su figura, descubre por la luz el rostro con la mueca errada sin sombra que lo arrope, ya está acorralado, resulta la desnudez más vergonzosa.
-----
viernes, 19 de marzo de 2010
martes, 9 de marzo de 2010
Por favor, déjenme trabajar
Han estado más de una semana. Su horario "laboral" es de puta madre: llegan a las diez y se van sobre las seis o seis y media. Cuando los agobia el frío están sentados en alguna carpa; en días como éste con un calor a tope seguro pasean por el Parque Juárez tomando un helado. Obstruyen el paso de los automóviles a partir de Enríquez esquina con Leandro Valle. Llevan más de una semana. Ellos son el movimiento de los cuatrocientos pueblos.
Dan vueltas en la Plaza Lerdo gritando "Yunes represor, Yunes represor". Desconozco quién los ha conducido para realizar este mitin, el cual no sé si resulta a deshora o si es futurista. Por si no se han dado cuenta, este personaje no se encuentra ni en las instalaciones de Palacio de Gobierno ni en las del Muncipal. Segura estoy que este personaje, cómodamente arrellanado en algún sillón debe estar disfrutando ese momento por el simple hecho que aquí, no trabaja, dicho de otro modo: le hace lo que el viento a Juárez.
Comienzan con su marcha, la letanía de la represión, hacen filas de cuatro o cinco en cada acera y no permiten el paso de los automóviles. Esta vez no están solos: han traído un buen equipo de sonido, y así consiguen hacer vibrar la ventana donde esta servidora tiene que redactar y corregir.
Entonces empiezan a bailar.No cabe la menor duda que "El sonidito" , es una de las rolas más solicitadas. En un día pueden ponerla de cuatro a seis veces. Los géneros son: norteño, salsa, cumbia y hay un momento donde los manifestantes se sienten con toda la libertad de aventarse uno que otro palomazo, vamos, para qué desperdiciar tanta audiencia, todos soñamos con nuestros quince minutos de fama. Ni Vicente Fernández hubiera interpretado mejor "por tu maldito amor".
Tranquilos, también tienen su descanso. Ya sea un hombre o aquella voz atiplada, y aguardientosamente misteriosa de una mujer a la que imagino de mi estatura, cuerpecito de botella de tonicol de nalgas prodigiosas exclama nuevamente "Yunes represor, Yunes represor". Da el aviso de salida citándolos, otra vez, a la misma hora.
No consigo imaginar que el sufrimiento de los pueblos sea así, festejando en un lugar donde el acusado es únicamente un fantasma. No se alarmen. Esta tamarindi tiene su teoría que segura estoy comparten sobre los tejes manejes de este lío. Pero si manifestaciones como la de los cuatrocientos pueblos seguirá hasta las elecciones para gobernador de mi Estado, literalmente, ya me llevó la chingada.
Estoy harta de las ilegítimas manifestaciones. En tiempos donde la política de México es un túnel ahíto de ratas y la turba parece que sólo ve la versión región cuatro de "Corazón Salvaje" y los programas matutinos cuyas conductoras parecen haber sido pilladas de un congal, me decepciona ser testigo presencial de paros como éste; ¿cuáles son las peticiones, cuál el horror que padecieron, cuántas las víctimas? No se trata de tratar con humor la miseria *interrupción, es la quinta vez que han puesto el sonidito y sólo este día* , veo un montón de holgazanes que prefieren ser manipulados por no-sé-quién y prepararse para lo que venga sea del color que sea.
Si fuese legítimo, insisto, no estaría con mi ipod a todo volumen y el con rostro de me carga... oh, el precio que tengo que pagar por aire no protocolario y ventana.
Ahora dejan pasar a los coches; un pequeño detalle: ¡bailan en la acera! he visto que los miércoles, cerca del ágora, se reúnen chicos a bailar tecktonik. Si van a echar la hueva bailando ¿por qué no les muestran algunos movimientos? Imposible.
No hay armas ni información comprometedora para este lugar, ergo, piensan los de nivel, " esto no hace daño a nadie". Ocurre lo contrario. Es contaminación del sonido, no podemos concentrarnos, resulta fastidioso, uno tiene ganas de aventar la computadora por la ventana, de utilizar el par de audífonos arriesgando la recepción de documentos y de no atender llamadas, de subir a todo lo que da la música, pensar que estamos en un bar o en el antro, moverse cadenciosamente, imaginar que nos falta agua, una Minerva o lo que les guste beber y gritar tal el foro Sol.
También el considerable número de jalapeños cuyo paso por Enríquez es estrictamente obligatorio, lo padecen.
(Es la séptima, séptima vez que está el sonidito. Les queda menos de una hora y ha sido la faz más densa, fangosa del tiempo)
Some peace of mind, please
lunes, 22 de febrero de 2010
Habla la de falsa negra cabellera
Desilusión del día: me hago adicta al twitter debido a que no puedo expresarme más allá de los 140 caracteres, o algo peor: ínsulas cercanas pero con distinta fauna. Mi número de seguidores ahí va, ha incrementado desde enero -ahora tengo 21, ¿debo sentirme bien por ello?- Entonces veo que en mi lista tengo un nuevo seguidor cuyo primer apellido es igual al mío... sólo entré a su perfil por curiosidad y mi sorpresa fue que tiene un buen ramillete de huitronas, ¡todas!
¿Acaso no hay huitrones taciturnos por ahí?
martes, 16 de febrero de 2010
J'ai vraiment besoin d'un paradis
Pensaba quejarme del mal tiempo y de mi país que va del mal en peor. Lo dejaré para otro día. Me quedo con esta fantástica canción
lunes, 15 de febrero de 2010
lunes, 25 de enero de 2010
28
Edad, aliento a medias repartido.
Me acerco a la tercera década, algunos amigos temen la embestida del tres, mi padre bromea diciéndome que ya comienzo a oler a viejo. Mis caderas, contrario a mis deseos, las veo más anchas. Veo fotos de personas cercanas a mis afectos usando converse y les envidio un poco porque la mayor parte del tiempo tengo que asediar al suelo en tacones. Sin embargo contemplo el dado chusco, por ejemplo, en cualquier barra puedes negociar con el otro sumando y restando de acuerdo con el interés y la iluminación, no hay que usar tanto maquillaje; a veces el cabello corto auxilia. De cualquier modo no me interesa mucho qué tan vieja o joven luzco -para mi novio esto tampoco es un "problema"-. Es mi cumpleaños.
jueves, 21 de enero de 2010
Balido de una oficinista
Las mujeres tardan mucho en el baño. Lo he comprobado. He cronometrado a mis compañeras y resulta inusual si salen en tres minutos. No hay horas punta para el tocador, incluso cuando la mayoría toma sus tres horas para comer siempre hay una que tarda incluso quince minutos. Ya podrán imaginar el suplicio que resulta estar esperando intentando respirar profundamente.
Hoy por la mañana encontré que llevaron una revista para poder relajarse mientras sale lo que tiene que salir. Ya sea para bien o para mal, la oficina se convierte en la casa del novio: vamos llevando poco a poco el cepillo de dientes, el desodorante, perfume, zapatos, suéteres y comida para lo que se vaya presentando. Acompañas el polvo de los documentos con un bolso que parece una maleta y tus compañeros comienzan a burlarse de ti diciéndote que te comprarán una maleta "como esas que usan las azafatas"; llevas tu taza arruinándola con una marca irrespetuosa de marcador negro indeleble para que no la usen y haces fila para el café, haces una suma-resta de las horas casa-oficina-casa y el resultado es pavoroso: más horas en un escritorio, con el trasero arruinado de tanto tiempo frente a la computadora haciendo, algunas-muchas veces, pendejadas.
Cuando es día de guardia, apilas preciosamente documentos que te servirán para que las doce horas que tienes que cumplir en la oficina, llevas películas y tienes que imaginar que el asiento que te jode la espalda es un sillón acogedor donde poder arrellanarse, algunos como yo llevamos libros, a veces para terminar la lectura, otros para pasearlos y que se enfrenten a la abúlica cotidianeidad: incluso en fines de semana te solicitan documentos, oficios, cartas, lo que surja. Cuanto tengo que ir al baño o por agua para mi té observo los rostros de quienes trabajan en mi piso, maltrechos, enjutos, malhumorados con la mirada opaca. Así es la vida, las plazas sindicales, los trabajos de oficina, la administración pública, así es.
Nunca alcanzaré a comprender las horas nalga. Tienes que estar ahí "por si algo se ofrece". A veces no es nada, no hay ese nada. Estás a la espera de visitantes imaginarios que te entregarán documentos imaginarios, llevas un registro de cuántas veces pulsas la tecla de refresh para ver si algo relevante le ha llegado a tu jefe y olvidas el reloj. Los correos electrónicos de tus amigos se vuelven más escasos pero te aburre conectarte al messenger.
Ante ese caso, siempre la disidencia: llevar libros, deslizarse en el pasillo (tienen cámaras, seguro se han reído hasta del día que olvidé ese detalle y me saqué el calzón), escuchar música, imaginar que alguien está perdiendo su tiempo leyendo este post, tener como vista el parque Juárez y saber que puedo caminar un día, ir a los Lagos, comer un helado y mandar a la chingada lo demás.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


