Agradezco las facilidades proporcionadas -paciencia incluida- de mi adorado hermano Dzam. Prometo escribir pronto y relatarles este concierto brutal
domingo, 24 de octubre de 2010
jueves, 21 de octubre de 2010
Noticia de última hora :D
Tamarindi irá al concierto de The Broken Social Scene este sábado 23 de octubre en puntito de las 21:00 horas. La acompañará Dzam quien no los ha escuchando nunca. El motivo es muy sencillo: mi hermanito no conoce a muchas bandas, de hecho se quedó un poco en los años noventa con los recursos que nos daba el MTV de aquel entonces, pero eso sí, goza como pocos de nuestra generación la música clásica :), pregúntenle sobre Mahler.
Ya no hay vuelta atrás. Las entradas han sido compradas. Espero salga ileso de este concierto y pueda brincar un poquito.
A mi vuelta, los detalles de esta singular y emocionante aventura.
sábado, 16 de octubre de 2010
Malgré tout... yeah!!
Me perdí del CC pero a cambio recibí una noticia que esperaba desde hace mucho... y ha sido favorable. Festejo así, me siento así...
martes, 12 de octubre de 2010
miércoles, 6 de octubre de 2010
Octubre nunca se cansa de mi garganta
La luz se para de puntas y los gajos dorados en cada una de las hojas no equivalen al calor insoportable. Las siete de la noche se parece más a las nueve y el viento emite el primer bostezo, luego ronca, vocifera y lanza a la cara un rugido juguetón.
Es octubre, es otoño, la ráfaga se inclina a mi cabeza, se quita el sombrero y no hay ocasión en que no horade mi garganta. Comienzo del problema.
Es octubre, es otoño, deja en mí esta marca, la gripe que pone una caldera en mi cabeza y nieve en mis manos, y mi nariz es trombón que toca mal, muy mal.
Cuando era niña lo único que me gustaba de estar en cama era recibir, alrededor de las cinco de la tarde, alguna llamada de mis compañeras de clase preguntándome si estaba bien y me decían qué había dejado de tarea la maestra; en la secundaria y en la prepa la expectativa era mayor: el número de niñas preocupadas-curiosas-intrigadas por mi estado decreció al tal grado que lo compensó las llamadas de los chicos. Aunque ellos no me proporcionaban de manera satisfactoria la información vista durante las clases, los apuntes y los deberes, al menos me hacían reír. Antaño era más enfermiza y cuando no asistía a la escuela podía faltar una semana, siempre y cuando tuviese 38 grados de temperatura, de lo contrario mi padre me obligaba a ir a la escuela. Faltar por gripe era holganza, irresponsabilidad, así que a pararse de la cama, a sentir la cabeza como un yoyo y nada de quejas debiluchas.
La liberación para elegir cuándo faltar y cuándo no fue en la facultad. Menos mal que a pesar del control de asistencias de algunos profesores, un día de descanso-inasistencia era posible. Incluso llegué a recibir alguna que otra llamada, de ninguna compañera por supuesto –no lo digo con gusto-, ni siquiera de aquella que en aquel entonces consideraba mi mejor amiga. Quien me llamó, si mal no recuerdo, era un chico que un día me dio el regalo más original que hasta la fecha me han dado: nada más ni nada menos que un limón. Así como se lee. Afuera del salón de clase, estaba apoyada en la baranda, se acercó y me dijo “esto es para ti”. Uno de mis compañeros lanzó una carcajada. Más tarde me enteré que le dijo a mi amigo “guey, un día voy a darle un costal de limones a Lorena, ja ja, qué cagado verla cargando el bulto”. En efecto, hubiera sido muy gracioso, pero no hubiera aceptado. Posiblemente la repartición de vitamina C al resto de la clase hubiese sido mi obsequio o por qué no, agua de limón con piquete.
Pese a una responsabilidad a veces recalcitrante impuesta-inculcada desde la infancia, hoy no fui a trabajar. Descanso cómodamente en mi cama y el pantalón amplio de mi pijama con bolsillos me parece la mejor prenda del mundo. No tengo mucho sueño, quizá me basta un día para reponerme.
Al menos no pasé tan mala noche, pese a la obstrucción de aire, tan necesario siempre. Mi organismo necesita mejores armas. En el yoga hacemos respiraciones que presuntamente limpian. De hecho ayer –soy necia y fui- estuve sin inconveniente más de la mitad de la clase, hasta me sentía mejor y nada estorbaba a mis pulmones.
Apenas es día 6, restan 25, noviembre y diciembre. Si guerrero 1 y 2, la variante de la postura del pez y mis bufandas no me auxilian, desconozco en qué otros artilugios apoyarme para no enfermarme lo que queda del año.
martes, 28 de septiembre de 2010
¡Papalote!
Me enteré tarde que el día de hoy abrieron un taller de papalotes.
He querido siempre echar a volar uno. Luigi me dijo que octubre es el mes idóneo para hacerlo, sin embargo hay tanta lluvia que no veo para cuándo. Qué más da, me perdí de la clase, no tengo el material, ni siquiera sé con exactitud de qué color me gustaría, dónde y si deseo ir sola o acompañada.
Ahora que lo menciono... tal vez tengo algunas certezas al respecto.
Si voy sola mi papalote sería azul con un par de hipocampos blancos. Si alguien me acompañara, alguien que me gustara mucho, sería en forma de dragón, o tendría el dibujo que al él le gustara, no me importaría, haríamos turno para volarlo.
(Je me souviens: il'y était une fois une dingue fille qui a demandé à un petit gars de la chercher pour faire ce truc. Malheureusement la gamine avait sa tête dans la lune; un jour elle a pris la main de ce pauvre gamin si forte qu'il est mis en colère; plus tard il avait dit je ne veux pas être ton ami, jamais!!!)
A pesar de mi deseo, supongo esperaré unos años más, cuando mi sobrino ya pueda articular palabra, me jale los cabellos y huya-corra de los abrazos. Y tendré que ceder: él lo manejará, miraré cómo suspende el aire al papalote y mi pecho se abrirá de igual modo, entregándose de 7 a 10 nudos en la escala de Beaufor
lunes, 27 de septiembre de 2010
Para Mi-chelino
Lo que te acompaña, me acompaña de igual modo.
Segura estoy que volveremos a encontrarnos, yo quiero que así pase y así será.
Así será, Mi :)
Toute mon amitié, tout mon coeur, toute mon affection
Skal!!!
Segura estoy que volveremos a encontrarnos, yo quiero que así pase y así será.
Así será, Mi :)
Toute mon amitié, tout mon coeur, toute mon affection
Skal!!!
sábado, 25 de septiembre de 2010
Bitácora de Sauróctonos
1
Cuatrocientos cocodrilos se han escapado.
Nadie llamó para avisarme. Tuve que verlo en la televisión esta mañana. Han capturado la cuarta parte.
2
Quedan trescientos cuya mitad será mía.
No me interesan los pequeños, voy por los grandes, los que mis brazos no puedan abarcar de brazo a brazo y al retorcerse su cola arrastre al agua sucia más lodo y piedra.
El rifle ya suspira a San Julián.
Me alegro
Cuatrocientos cocodrilos se han escapado.
Nadie llamó para avisarme. Tuve que verlo en la televisión esta mañana. Han capturado la cuarta parte.
2
Quedan trescientos cuya mitad será mía.
No me interesan los pequeños, voy por los grandes, los que mis brazos no puedan abarcar de brazo a brazo y al retorcerse su cola arrastre al agua sucia más lodo y piedra.
El rifle ya suspira a San Julián.
Me alegro
jueves, 23 de septiembre de 2010
lunes, 20 de septiembre de 2010
Apoyemos a los damnificados por Karl
Como saben, el Estado de Veracruz quedó devastado por el huracán Karl. Muchos municipios quedaron arrasados por el agua y numerosas personas han perdido sus hogares. Si vives en la capital del Estado, apoya proporcionando víveres o ropa en el centro de acopio ubicado en el Parque Juárez.
Ayudemos :)
domingo, 19 de septiembre de 2010
A veces no es requisito indispensable
El amor también es un cocodrilo, pensaba
y muestra la mandíbula, camina veloz, te alcanza.
Sólo que a veces no es requisito indispensable
y muestra la mandíbula, camina veloz, te alcanza.
Sólo que a veces no es requisito indispensable
domingo, 12 de septiembre de 2010
Sauróctonos (Primera parte)
Una vez un individuo citado como testigo, le instó con estas palabras: “Dime, Craso, ¿por qué clase de hombre me tomas? “Por esta clase de hombre, respondió, señalando en un cuadro a un galo que sacaba la lengua generosamente”.
Plinio el Viejo, libro 35
Plinio el Viejo, libro 35
Veo poco a DZam. Hace meses que me invita a visitarlo pero nunca me decido. Siempre me ofrece sus instalaciones no sólo para poder escribir, sino para buscar, sin importar el tiempo que me tome, el trabajo que realmente quiero. Me ofrece generoso su espacio, a él no le importa que por unas semanas sea el mío. No cesa en invitarme-empujarme para que envíe mi cotidianeidad hasta Plan del Río, y soy boba porque vacilo, vacilo. En esta ocasión vino a la ciudad para asistir a la boda de un amigo, y tuvo la iniciativa de proponerme que lo acompañara. La boda era en la Antigua y con tal de ver higueras y mi entrañable Huitzilapan, accedí.
Fue divertido. En lo que terminaba la misa, invertimos nuestro tiempo observando tres niñas que usaban los pétalos que suelen arrojarse antes que entre la novia a la Iglesia como ofrenda a los extraterrestres, la mayor llamaba a las dos pequeñas, extendió el brazo para que unieran sus palmas y dijo “las tres unidas siempre”, fue inevitable recordarme con mis hermanas, una quería quitarse con desparpajo la crinolina –cuánta envidia, socialmente se les permite eso a los niños y si yo hiciera eso pensarían que soy una casquivana- y las mujeres no dejaban de abanicarse, también eso había olvidado. Y el río estaba a un lado de nosotros, tomamos algunas fotografías, fuimos a Veracruz por un lechero a la parroquia y más tarde, rodeándonos, la carretera.
Dan y yo no necesitamos conversar mucho, de hecho no es necesario hablar sobre varios asuntos, es como cuando teníamos 12 años y me permitía hacer pucheros y comentarios bobos. No sé si debo dar todo el crédito a su inteligencia y a su profesión –médico- , pero parece que mi vida la supiera de antemano, así que, si le confieso algo, me da un diagnóstico tan certero porque él ya lo sabía. Es uno de esos momentos en los que me gustaría ser menos torpe. A raíz de una vergonzosa fe de erratas cometida hace un poco más de una semana, me preguntó si ya tenía claro hacia dónde ir. Lamentablemente respondí que es algo que desconozco, sabiendo que mi locus amenus-cerro imaginario va a desvanecerse pronto. Me dijo algo en lo que no dejo de pensar y que me servirá de corolario durante los próximos meses. Es una frase que, dice, un pediatra de apellido Grossman, ordenó colocar como letrero en la entrada del quirófano: "cuando dices que la cirugía es difícil es porque la estás haciendo mal”. Aplicado a su servidora, quiere decir que todo lo que he hecho a lo largo de estos meses, que siento de plomo, ha sido por mis malas decisiones, todo por temor a no cruzar el río.
Por eso, mi querido Dani, no me pienses como alguien que saca la lengua; mejor como cazador de cocodrilos
(Supongo que por ese motivo lo echo de menos)
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Una extraña lección
Frida llega a la oficina dos o tres veces por semana. El día de hoy, luego del beso que suele darme, le pregunté qué tal le había ido en la escuela. Acostumbra decirnos siempre que le va "perfecto". Sin embargo, en esta ocasión me dijo "hoy aprendí algo que no me gustó". Pregunté de qué se trataba, no dijo palabra y empezó a alejarse de mí, sólo un paso. Toqué su cabello e hice una proyección de lo que a los seis años tampoco me gustaba:
- ¿Matemáticas?
- Mmm sí.
-¿Suma y resta?
-No.
-¿Conjuntos? (sé qué piensan pero lo dije, se me ocurrió)
-Sí, bueno, no.
-Entonces...¿nada de matemáticas?
-No.
Su risa no me provocaba la menor desesperación, aumentaba mi curiosidad.
-La brisa marina está en el fondo en el fondo del mar.
-¿Perdón?
-La brisa marina está en el fondo en el fondo del mar.
La niña lo dijo con mayor velocidad. No comprendí.
-¿Eso es lo que aprendiste hoy, Frida, eso no te gustó?
Comenzó a alejarse, giró la perilla, sonrió.
-La brisa marina está en el fondo en el fondo del mar.
Volvió a reír y cerró la puerta.
Catágraphon
Fui la afortunada esta noche para poner llave a la reja. Cuál fue mi sorpresa al ver que había un suspiro de niebla. Por este evento, insignificante, me sentí reconfortada.
Creo que es lo más bonito de esta ciudad, sobre todo cuando el otoño rezuma su presencia. Cuando menos me lo espere, al despertar, los árboles se asomarán apenas, me asomaré apenas en cuanto baje las escaleras y salga a la calle, seré un bulto que ya no desea encaminarse al curso del instante, sino a una pausa en la que ya no importa el peso de los zapatos, ni el temblor del cuerpo que sale tibio de casa ni la sonoridad de los nombres.
Siento alivio, al fin.
sábado, 4 de septiembre de 2010
Primer decálogo tamarindo (I must do/ I shouldn't do)
1. Olvidar el reconocimiento de los demás. No importa lo que piensen, es necesario quemar esos harapos pesados, perder el temor a los criticones.
2.No mentar la madre por anticipado. Buscar la calma, respirar hondo, no elaborar misivas furiosas-hirientes, hayan o no hayan hecho daño a la suscrita.
3.Sacar a pasear a la von Hell cada vez que el %&$$$#!! clima de montaña lo permita -pobre, se deprime-.
4.Comer sushi más de una vez al mes.
5.Invertir menos tiempo en redes sociales.
6.Ver carretera-monte-cerro porque la salud mental lo exige.
7.Si algún suceso agita al corazón, abandonar la idea que las canciones compartidas o regaladas, cuando se escuchan después, producen malestar al pecho. La playlist del ipod no es culpable.
8.Si no consigo concentrarme con lecturas nuevas, releer mis novelas favoritas. La atención, tarde o temprano, debe regresar.
9. No perderme en el monte cada vez que estoy triste. Luego olvido el lugar donde pongo objetos importantes y hago largas filas en el banco, esperando media hora para llegar casi a la ventanilla y darme cuenta que olvidé la tarjeta.
10. No volver a hacer público lo privado, sobre todo mis furias. Nunca más.
martes, 31 de agosto de 2010
Citas citables
Por afecto a mis pocos cabarenautas y según opinión de Dani -"tu post es presumido"-, en lo que pienso en algo más entendible y menos presuntuoso-particular, les dejo esto. No cabe duda, este álbum Boxer de la banda The National (2007) es perfecto de pies a cabeza, de mis favoritos.
Antes unos poemas versos que me gustan y que pudiesen interesarles.
Herencia del Jardín
Todo en mí es población, muchedumbre.
Todo en mí es para muchos, para el sudor,
para las lágrimas,
para la copa de tierra
que he de empinar.
Todo lo que murmura, musita o barbota
en mí
es para los que vienen
a desaparecer
Rafael Courtoisie
la hauteur creuse, la profondeur déchire
Paul Chamberland
viernes, 27 de agosto de 2010
Vanishing point II
Encontré en una pequeña libreta allá por aquellos años donde fui más feliz, un fragmento que copié de la Carta a Lafcadio Wluiki de Luis Cernuda. En este momento me viene bien. Lo comparto así como una canción que, curiosamente, describe muy bien cómo esta cabaret se encuentra en estos instantes.
De verdad, no era necesario.
Fragmentos y mis intervenciones, en cursivas.
La realidad no es nunca lo suficientemente amplia y diversa para que ella nos baste por sí sola. Es necesario ese margen misterioso, de vagas luces y vagas sombras delicado, exigente y voraz, que la imaginación proporciona.
La realidad tiene voz de alfiler. Punza en su estrechez insoportable. Pincha las yemas de los dedos, empuja las sienes. No lo había visto venir.
Si al imaginar llego al río, que en él se ahoguen todas tus piedras y no recorran más cauce, realidad alfiler.
Las palabras, la vida ajena, deben entonces resbalar sobre nosotros como gotas de agua sobre el mármol de un dios. Sólo hay algo que aún puede animar ese mármol: el deseo de olvidarse en otro cuerpo (...) pero el objeto de esa apasionada sed es tan engañoso como en las arenas que en el desierto fingen un agua. Los labios quedan secos. Disponibles siempre Cadio, disponibles. La libertad es mejor.
Y a esa libertad me ciño con su voz alfiler, de realidad incrustada en la mano para limpiar los ojos. Resbala el agua sobre el mármol, el cuerpo engañoso que por la mañana se olvida siempre.
Hablan en mí diversas voces que gritan, suplican, lloran y sonríen. Mayor fuerza la del huracán cuando se arrastra y clama a lo largo de un bosque tiene la voz total que forman esas diferentes voces interiores. Es la voz de un deseo insaciable que se confunde con la propia vida. Siempre es distinta. Quisiera sujetarla una vez, sólo una vez, pero es inútil; huye entre los dedos como agua o arena. Unas veces habla de placer, otras de tristeza, otras de tormento pero siempre es la voz de un mismo afán sin nombre, un divino afán hostigándonos para levantar la vida hasta las estrellas.
En su giro, antes de hundirse en el afán, la voz deja caer un hilito se sangre. Así habla en mí la realidad, a mordidas, desperezando ese sueño llevado a las estrellas, lo sacude, lo baja a puntapiés, deja al vacío satisfecho.
No, no amigo mío, no ponga su confianza en las personas: ahí están los animales, las plantas, las piedras, las cosas maravillosas, tan puras todas como la luz o las nubes y que nunca decepcionan (...) ¿le serán más útiles los excesos sentimentales, creer en una presencia, presencia que nosotros mismos evocamos de la nada con el poder taumatúrgico del amor, y que surge, al fin, radiante y amenazadora, ante nuestros ojos cegados?
Y cegaba un aullido inexplicable, que al mar resucitaba. Pero el agua resbala en el mármol, y el mármol es endeble a toda llama. No refulge más si las gotas quieren patinar en su cuerpo a medias revivido. El mármol no añora presencias, es unidad sin otro cuerpo que lo mida.
Mas ¿qué palabras le digo? Yo mismo intentaba precipitarle. Discúlpeme, se lo ruego. Me lo figuro como un delicioso animalillo, ardiente y salvaje...No sé qué decirle más. Es difícil terminar unas líneas dirigidas a quien todo parecía esperarlo de uno. Tal vez sea lo mejor terminar así: bruscamente.
http://www.youtube.com/watch?v=eYoINidnLRQ
miércoles, 11 de agosto de 2010
sábado, 7 de agosto de 2010
Harapitos de Veinte de noviembre primera parte
Lo pienso tras el varañero con su deseo de alcanzar el plumaje tras el impacto del cartucho, trazando puntos caniculares, arrebatando del agua a los patos.
(Al leer la muerte de Virgilio tropiezo con el epígrafe de la Divina Comedia, con estos versos que me lo recuerdan tanto:
El guía y yo por el camino oculto
Entramos a volver al claro mundo;
Y, sin tener cuidado de ningún reposo,
subimos, él primero y yo segundo,
hasta llegar a ver las cosas bellas
que lleva el cielo por un hueco redondo;
y luego encontramos, fuera, las estrellas)
y afuera encuentro desnudos los cascos, el impacto del ave moribunda zumbando con los moscos
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A las once de la noche, finalizando la calle de Landero y Coss casi esquina con veinte de noviembre, parece que el hombre que camina cercando el panteón es un nervio que al impulsarse por el eco de su paso, hincha la gana de anunciarse a los vacíos; porque no hay un vacío único con la boca grande y la garganta lubricada donde resbala la pena y los mezcales, son labios que se juntan y reclinan en los brazos de avenidas atravesadas tal salto al infinito. El hombre prosigue la marcha con rapidez, mira a uno y otro lado, camina a desnivel por el peso de la bolsa, vuelve a mirar hacia atrás, un taxi avanza con sigilo, lo alcanza, le muestra su figura, descubre por la luz el rostro con la mueca errada sin sombra que lo arrope, ya está acorralado, resulta la desnudez más vergonzosa.
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viernes, 19 de marzo de 2010
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