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domingo, 5 de agosto de 2012

Actitud dominguera: traducción de un poema de Cheikh Tidiane Dramé


Si dejo de bailar 

Soy el nervio rítmico de la fecundidad
preñaré al suelo con el esperma de mi danza
rasgaré las nubes con mi ritmo
ritmo inmóvil de la estatuilla de Ifé
ritmo ondulante de la Cobra sagrada
ritmo irregular de la hechicera en trance
soy amante del suelo
de las pasiones del ritmo
de las tenazas de los bailes vertiginosos
siento respirar al antepasado entre mis piernas
y languidecer a la tierra por mis talones de granito
el sol, testigo de mi coito,
rezuma en mi piel terracota
mis piernas modelan al piso
mis dedos de bejuco al espacio entrecruzan
ritmo es cada fibra de mi cuerpo
ritmo es tiempo
ritmo es espacio
bailo y reviento la materia
bailo y las nubes lloran
negro danzante, danzante de la fecundidad,
danzante de cálidos dedos alisios
danzante del resplandor de los astros
danzante del salto de antílope
desapareció el sol
la luna se deshace en mi ébano
bailo
si dejo de bailar, no soplará más el viento
si dejo de bailar, no existirá el mundo
los testigos de las miradas muertas
extenderán los brazos hasta el infinito de mi mirada
haciendo audible la música de mi danza
de las pasiones del ritmo soy amante
con el hijo de mi cópula
mi desnudez será más lúbrica
para ser tan fuerte como el bejuco
para ser tan fuerte como el antepasado.

[Traducción de Lorena Huitrón]



miércoles, 21 de diciembre de 2011

Dos mil once. No te califico

Este año fue la onda.
Viajé, reí, bailé, regresé a lo que me gusta, me alejé de un psicópata, me despedí con ternura y tristeza de un chico particular y continué con despedidas. También con reencuentros. En esta ocasión no haré ningún top ten de lo mejor y de lo peor. En general, haberme despojado de estos giros sin completar, uno de los cuales me llevó a la náusea, me permitieron levantarme para retomar el ritmo, mover los hombros, sacudir la cadera y el corazón.

Y aprendí a colocar mi nombre. Creo que funcionó. Pregúntenle a mis amigos y mi par de triunfos que ellos saben, a mi nuevo color de cabello, a la fiesta de la revista Esquire con sus modelos, mirreyes , pregúntenle al nuevo (ce gars qui aime the smiths et qui m'ai invitée à dancer, je me souviens de ce tourne. Maintenant il m'envoie les textes le plus douces) a mi presentación del taller como esposa que regala pavos asados y a mi clase de baile en la que mi improvisación gustó a la maestra.

Las aventuras continúan, más constantes que nunca. Me alegra haber abandonado aquel escritorio.

Tal como diría mi adorado Temperley:

Soy feliz. Me han sacado del mundo.