Quiero ser una poeta fichera para que la musa se me adhiera
lunes, 14 de noviembre de 2011
Sanísima intertextualidad/diálogo a partir de un poema inédito de Segovia
Ocurre que, luego de mi viaje y de mi experiencia en Howth llegué, tal como lo he expresado hasta el cansancio el pasado mes y este, con un nuevo ánimo, más jacarandoso, desintoxicado, sin pelusas. Sigo moviéndome de lugar a lugar y al mismo tiempo pongo a prueba la paciencia mientras continúo en esta ciudad que me cansa a veces.
En momentos como éste, se reúnen "sin querer" algunas cosas que se relacionan y van uniendo un rompecabezas que se trata, ni más ni menos, de aquello que te preguntas y buscas de la vida. Para muestra lo siguiente.
El sábado por la mañana leí un poema inédito de Tomás Segovia titulado "Era Eso". Ese mismo día por la noche (sí, fui aburrida, mis gallos no estaban y me quedé toute la nuit) terminé de leer la barque silencieuse de Pascal Quignard, libro que recomendaré hasta que se harten de mí, y termina aludiendo a un acantilado (no quiero escribir más, lo tienen que buscar, lo tienen que leer), y lo escrito se acerca a lo que yo escribí sobre Howth. Para concluir tuve un sueño bellísimo, en el que otro camino aparecía para mí, más largo que los demás pero más hermoso. Al despertar me sentí tan bien que lo conté a algunos amigos, incluso lo publiqué en puentecitos-virtuales-disquesociales.
Esta mañana, hablando con Joakinky sobre el asunto, me propuso hacer un ejercicio a partir del poema de Tomás Segovia reuniendo esas piececillas (la lectura, el sueño) que han hecho que mi vida, hasta ahora, valga la pena estar siendo tamarindeada, vivida. Les aseguro que cuando terminó mi sueño desperté comprendiendo el "Era eso" de lo que hecho y lo que quiero hacer (un tránsito más largo para mí y al parecer mucho más hermoso).
Como sé que les dará flojera dar un simple click al enlace, transcribo a continuación el poema de Segovia y luego mi ejercicio. Hagan el suyo, no se arrepentirán.
Era eso
Detenerse un momento
No sabiendo por qué
En una apaciguada orilla
Donde un frescor nostálgico
Que por allí retoza
Vivifica la piel de nuestro rostro
Mirar el agua ensimismada en sus reflejos
Las nubes distraídas
El verdor repartido en sabias manchas
Y saber con certeza que era eso
Que por estos momentos
Ha vivido uno tanto.
No sabiendo por qué
En una apaciguada orilla
Donde un frescor nostálgico
Que por allí retoza
Vivifica la piel de nuestro rostro
Mirar el agua ensimismada en sus reflejos
Las nubes distraídas
El verdor repartido en sabias manchas
Y saber con certeza que era eso
Que por estos momentos
Ha vivido uno tanto.
Ahora mi ejercicio
Sábado
La barque silencieuse de Quignard.
El último alude a la muerte
mirando desde un acantilado.
Recuerdo Howth , su aire purísimo
y el poema inédito de Segovia.
Era eso.
Fue la reunión inexplicable de mis
despedidas, sus silencios,
los nuevos caminos por venir,
mi torpeza para llegar a ellos.
Al domir, soñé que perdía el camino
para volver a casa, repetía cuan
torpe he sido siempre con los caminos.
Apareció una anciana. Dijo que eso
pasaba siempre, que no era un error grave
llegar a otra vía. Entonces me señaló
un lugar bordeado de flores.
Era eso.
Saber que a pesar de todo
no he vivido mal sino tanto.
Desperté. Sé a dónde voy a llegar.
Anímense. Respiren. Diviértanse, hagan el suyo.
Gracias, Juan :)
viernes, 11 de noviembre de 2011
Campos de sorgo
Mi madre siempre ha sido muy tajante conmigo cuando debo convivir con la abuela: "recuerda que tú también llegarás a vieja". Quizá lo que más me ofuscaba es que en viajes como el que hice la semana pasada, sería yo su niñera.
No dormí el par de días que estuvimos en Lagos de Moreno. Ella no dejaba de preguntarme por qué la luz del clima no se apagaba, se paraba a medianoche buscando sus pastillas para dormir, se imaginaba a su par de hijos varones enemistados viviendo en casa otra vez, diciéndomelo como si yo fuese a estar de acuerdo con ella, como si no fuera a decirle: "recuerda como es C., tarde o temprano una de sus cabezas estaría colgada en el limonero de tu casa". Luego rezaba y cesaba su inquietud. Sin embargo, el desvelo me tenía reservada otra sorpresa: el balido de una mujer que parecía estar viviendo el mejor orgasmo de su vida. Creo que sobre eso, mi abuela prefirió no hablar y yo no quise preguntarle, ya saben, el respeto a los mayores. Aún recuerdo que en el comedor del hotel yo intentaba escuchar con atención a las mujeres que ahí desayunaban, creía correr con el tino y la suerte necesarias para poder identificar a aquella desquiciada que tuvo menos de media hora efectiva. Había una. Alta, de cabello negro, usaba una blusa ajustadísima, unos shorts que le amordazaban el culo y unos tacones, mínimo, de 12 centímetros. Quise suponer que era ella, pero tampoco debería subestimar a las señoras que al día siguiente permiten con dulzura que sus hijos se atasquen de hot cakes en la barra del buffet.
Luego, con la intención de conocer a San Hermión, que según la gente del pueblo es milagroso, mi abuela cruzó la calle sin avisar y entró veloz a la iglesia. Le rezó al santo, supongo hizo su petición y le presté cinco pesos para "encender su velita". Damas y caballeros, poco a poco la Iglesia busca modos de recaudar limosnas gracias a la mínima tecnología, colocas la moneda y en automático se enciende "tu velita", la cual se apagará cuando los focos tengan que ser apagados debido a la alta demanda de los feligreses por solicitar se realicen sus deseos. Debo confesar que me agrada el silencio de las iglesias, uno puede estar sentado en la banca sin rezar, sin quejarse y sin pedir que la iluminación llegue a tu vida. Lo comparo a veces con el silencio que hay en las bibliotecas (jamás la de Humanidades de la UV cundida de urracas de pedagogía), donde hay una absoluta disponibilidad para penetrar amorosamente los textos. Mientras disfrutaba de tanto enmudecimiento, mi abuela ya había tomado uno de los crisantemos que formaban parte del adorno floral para San Hermión. Le dije que no lo hiciera. Ella me respondió "pero hija, sí se puede, sí se puede". Guardó la flor en el cierre externo de su bolso. Para ella no era un souvenir, supongo que lo vería como el acuse de recibo de su milagro.
En cuanto a las reacciones de mis padres al respecto. Para mi madre es sólo un chiste que estoy segura aún no entiende y no podría explicármelo con claridad. Para mi padre, una muestra de que su carácter ha sido notablemente domesticado.
Lo que sé es que pasan los años y cada vez es más imprudente, se acerca a la gente y comienza a mostrarles la foto de mi sobrino, te pide las cosas como si fuese un secreto cuando no es necesario, piensa que mis manos son idénticas a las de mi padre, hace un conteo de la cantidad de pan que mi madre ha comido en la mañana y de las cucharadas de guacamole que me serví "porque he comido mucho, por que no debería subir de peso", y de la respuesta de mi primo cuando ella le preguntó que por qué no tenía una novia: "ahora todas las chicas se dejan besar, no es necesario". Si yo le hubiera dicho eso, muchos padres nuestros y aves marías. Si serás puta, habría pensado. Aunque, pensándolo bien y recordando la ocasión que me dijo que aún estoy en edad de enseñar...
Debo admitir que estoy a la expectativa de lo que nos ocurra con ella en navidad.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Howth
No pesan las piernas ni las botas reblandecidas. El viento arde en la nariz, se acurruca apenas escuchando aquí, ahora, comienzo que zumba sin dolor en los oídos.
Aquí, ahora. El tiempo no insiste abalanzarse sobre las ciudades que consumen la cólera. Se sienta al lado, lanza su flauta al Atlántico, cuelga la calma rozando al tímpano, concilia al silencio. A él me abrazo.
Suturo la úlcera de haberme sentido en la orfandad. La soledad existe y es plenitud. Deposito en los acantilados la melancolía por los cuerpos cuyas raíces lloré y en placer yací en su península. Penetran en el agua espesa para alcanzar el barco que navega sin compañía, apacible por ser el único en cruzar el mar y dirigir el timón sin sentirse amedrentado por los muslos impacientes de las olas. Así nadan esos cuerpos. La ventisca me tira del cabello. Aquí y ahora me separo de esa minúscula legión. Su ausencia no desequilibra el peso de mi historia: el porvenir nunca sabe cuántas veces hay que trazar nuevos destinos en un mapa para dejar a los recuerdos instalarse en un lugar que no los aprisione, sino los deje correr libremente.
Mis pulmones izan velas, no quedan pliegues dolorosos. Abajo un hombre se baña. Lo miro y resisto el escalofrío, resisto sentada antes de desbocarse la lluvia. Con él me baño. El viento hiende las mejillas, sudan las falanges por la humedad de los guantes. Veo sus rodillas, firmes estacas que la vida nutre. Debajo de mis guantes y mi abrigo corre también una vertiente. Anega la circulación de una sangre que avanza a la velocidad de una estampida de gacelas. Aquí y ahora es un jalón que impulsa a decir, por primera vez, mi nombre.
Mi bufanda es respuesta que el aire a empujones de niño juguetón desanudan: torpes, estorbosas. El corazón necesita otras grutas para recorrerse y encontrar la ausencia de límites. Los ancianos atravesaban cuesta arriba con pasamontañas, con la juventud recuperada, con el pecho pulsándoles vivaz. El corazón recorre nuevas grutas para encontrarse inagotable, gritándonos también aquí, ahora.
Ignoro a las nubes amontonadas con el vientre listo para parir el aguacero. Comprendo al silencio. No temo a los días que en boomerang abrirán la cabeza por las malas decisiones, cuya cuenta es mayor en violencia. Se olvida nuestra condición de alambre de púas en cuerpo de recién nacido. El Atlántico disuelve en su aliento prolongado los rasguños, no hay espacio para los siguientes.
Columbro dos delfines. Párpados de espuma abriéndose apenas, desperezando el oleaje. Los encuentro y siento que en ello la vida finalmente atrae un significado más limpio, visible, como si de una epifanía se tratara, donde no resulta indispensable acumular tantas palabras espinosas que cargaban luto por no saber cómo decirse.
Aquí, ahora. Soy mecida por el aire más puro que agita mi columna y luego se ciñe a mí para sentarme, su impulso es alambique que al cruzar los brazos algo en mí extrae. Mi pecho es aeróstato que viaja y lo que ve lo goza sin añoranza.
La soledad es plenitud. Vuela apacible con los cormoranes. Qué son los nombres, me preguntaba: aquí, ahora, parapentes que dirigidos al mar no mueren, se hunden para fundirse lejos de nosotros. La apología llega muda a los labios, descansa en ellos, sólo hay que abrir un poco la boca sin esperar a nadie. El corazón recorre nuevas grutas para encontrarse inagotablemente nulo de despedidas, de la sucesión de cicatrices provocadas con alevosía. No es válido disculparse. No es necesario disculparse. El corazón se sabe desmedido, su lienzo está en blanco. La vida se acuesta en él, enamorada, reposando al fin.
El hombre termina de bañarse, con lentitud se aleja del agua, no tiene prisa para ponerse la ropa. Me visto emulando esa postergación, me visto tan cerca de esa agua que lo alimenta nuevo y me alimenta nueva a mí, con el salto que encara al frío y lo reta sonriendo, no hay daño. El sol no aparecería, ni siquiera improvisado. El frío no lastima. A unos cinco metros de mí, una pareja de mediana edad camina de la mano mientras su perro ágil avanza los tramos sinuosos, llenos de rocas pequeñas. No echan de menos la proximidad con el animal. Su presencia subyace cuanto más lejano corre, cuanto más pueda avanzar sin voltear y esperarlos. De ese modo nadaron y se hundieron mis posesiones, la memoria a sacos sofocada, mi voz pesada por el estorbo de aquellos cuya música inició como una fiesta y terminó golpeándose tal falena en una lámpara. Desaparecen aquí, ahora, en la gran campana del Atlántico que salpica en su sonido plenitud.
La soledad es su pálpito, clarísima presencia que mansa enmudece.
Revivo en la inmensa bocanada de los acantilados.
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jueves, 27 de octubre de 2011
Nico, I was wrong
I made a mistake and I don't know how to fix it
I start all over again with grace. I start all over again with joy but I truly want to meet you again
miércoles, 26 de octubre de 2011
Relatoría de un ligador madrileño anti crack y prolegómeno de los tres tatuajes
Lo que me divierte de Madrid es el acercamiento desbocado de los chicos. Contrario a los nórdicos, en un bar o discoteca (antro en mexicano :p) siempre habrá alguien que te mire con insistencia y que busque de ese modo ser mirado, incluso en las calles. Te piden un cigarro, luego tu nombre, de ahí va el número, incluso hasta te invitan a permanecer más tiempo en el bar. Si te mueves más de la cuenta mientras bailas, puedes conseguir lo imposible.
En una de esas noches revival con mi adorada Mir, decidimos ir al Retro Club, lugar donde puedes bailar, gracias al cielo, canciones de rock (jamás de Pitbull, don Omar con su puñetera danza Kuduro o Lady Gaga por mencionar algunos), la dj increíble. Hace la noche con the Kinks o the Clash. Mi amiga y yo podemos darlo todi: brincamos, nos movemos, cantamos. Estamos para la música, damos el salto quignardeano de acuerdo con la novela Butes. Nunca nos sentamos o nos paramos en un rincón a esperar "a que pase algo". El tiempo pasa conforme las luces de la pista, el mínimo intervalo entre una canción y otra. Para eso hemos bebido litronas (caguamas) antes, no hay que gastar tanto en copas.
Si estás involucrado tanto en la música es plausible pensar que el resto del mundo pasa de ti. Absolutamente no. He llegado a creer que en Madrid de noche nadie pasa de ti. Mir y yo bailábamos y bailábamos hasta que llegó un momento que, despejado un poco más el lugar, conseguimos mejor sitio para movernos. Un chico había abandonado la atención en su pareja de baile para mirarnos, más tarde nos seguiría. Otro par de chicos también comenzaron a mirarnos hasta que llegó una chica para decirnos "¿Queréis conocer a un par de amigos míos? Mi amiga y yo dijimos al mismo tiempo "no". Pero un no es algo que un español a veces no suele comprender bien. Se acercaron de todos modos a nosotras. En verdad mi único deseo era bailar hasta cansarme. Cuando a una chica le fastidia este tipo de momentos lo mejor es portarse un poco pesada, lo cual consiste en otorgar respuestas como:
a) ¿De dónde eres? "de muy lejos, no conoces".
b) ¿Qué haces? "paso nada más el rato".
c)¿Cuántos días estarás en Madrid? "me voy prontito".
Si después de tres preguntas continúan, tomas a tu compañera, te cambias de lugar y sigues bailando.
Oh no, la situación no terminó ahí. Hasta ahora van tres, ¿cierto? al estar unos metros lejos, dos chicos, uno más entusiasta, nos aplaudió y dijo "¡por favor, no dejéis de bailar así!", incluso aplausos recibimos. De repente otro se acercó a mí preguntándome "¿por qué no te había visto antes"? Tamarindi respondió, damas y caballeros, de la siguiente forma:
"Porque ahora estás borracho"
Después de tanto traspiés con los muchachos, supongo que llegó mi momento de ser creativa. El tío se indignó, partió y seguí feliz, pero cuál va siendo mi sorpresa cuando regresó y comenzó a justificar su pregunta, diciendo que las mujeres siempre buscamos lo mismo, que de hecho, como los hombres, tenemos dos penes. Sabemos todos que él quería ligar y que cuando una chica quiere ligar podría responder la tonta pregunta citada líneas arriba, sin embargo no era mi interés. Sólo levanté el pulgar para darle el avión y volví a mis bailes. Volvió a acercarse. Me pidió una disculpa. Respondí a su etílica apología de la siguiente forma:
"No te preocupes. Cretinos como tú he conocido casi toda mi vida".
Nos abrazó y dijo "ahora vosotras sois mis mejores amigas".
Mir y yo decidimos partir. Al salir otro chico nos grito "¡¿por qué os vais"!? y aquí volvemos al punto de partida. Respondí que venía de "un lugar muy muy pero muy lejano" y partimos.
Así es Madrid de noche mis queridas damas guapas.
Ahora doy un salto en el tiempo. Remontémonos al aquí y el ahora. Los reencuentros en un antro local pueden dejarte con una gran sorpresa. Creo que los chicos de mi edad deben aprender de las jóvenes generaciones. Madre mía. No fue el bacacho.
Un crack. Tres tatuajes
No todos los equipos son como en España (sic)
En este punto posiblemente Oy. haya tenido razón sin querer el día que vimos en la tele jugar al Rosenborg, su equipo, e hice unos comentarios que no le gustaron nada, se puso serio y me dijo "Lorena, no todos los equipos juegan como en España".
Revisando los archivos musicales de Mir, me compartió que hay un equipo cuyo himno no he podido comparar (aclaro, ella le va al Schalke y luego al Real): el rayo Vallecano, ubicado en Madrid también, al sureste de la ciudad.
¿Qué más puedo decirles? Aunque hace poco pasaron a primera división y tuvieron el infortunio de perder contra el Real Madrid hace casi un mes, su himno es tan contagioso que en verdad puedo cantar ¡vamos rayito! Me parece una verdadera celebración del fútbol sin importar el costo de los fichajes.
Me dan ganas de bailar ¿a ustedes no?
¡Aquí hay calidad! ¡Fuerza en Vallecas!
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jueves, 20 de octubre de 2011
Decálogo de "mis cinco semanas". Lo mejor
1. Reencuentro con Mir y el compadrito. Gracias a su paciencia infinita y a su gran alegría creo que lo pasamos bomba.
2.Acantilados, Howth. Con ello los aturdiré en un par de semanas. Un momento que cambió la vida de esta tamarinwoman. El aire purísimo. Vimos dos delfines.
3. Trinity College, Dublín. Si fuese estudiante, lo que daría por tomar unos cursos. Por otro lado, alucinante la biblioteca con esos doscientos mil libros antiguos. Si eres de mi especie litefriki podrás recordar, como yo, ese poema de Quevedo...
4.Retro Club con Mir. Las bailarinas más cotizadas de la noche XD.
5. FB party. Doce horas non stop cabareteras que dudo revivir en mucho tiempo. Bebida y comida al por mayor, una banda tocó chido y luego el dj nada mal. Un francófono me dijo que tenía buen nivel de francés y luego durante varias horas pude entablar conversación con un majo (y guapetón) irlandés, bailé hasta cansarme dentro de la pista y fuera de ella y caminamos bajo la lluvia bailando en las calles de Dublín.
6. Parques de Oslo y Dublín. Las hojas de colores, las bancas y los lagos. Es posible leer y escribir, nunca la soledad ha sido tan deliciosa.
7. El puente donde pedí mi deseo. No se cumplió, pero cruzarlo con la frustrada intención fue divertido.
8. Cerveza Guinness. La mejor bebida, damas y caballeros. Mi concepción de la cerveza ya no es igual.
9. Puerto de Oslo. Segunda y última visita.
10. Verlo bailar cumbia.
Volver volver
Elegir pasillo al viajar es la opción más razonable. Prefiero perderme la vista a tener que atravesar cuatro piernas para poder ir al baño, para caminar, para despejarme por tantas horas de trasero anestesiado. Zoe, una niña de cuatro años de madre mexicana y padre alemán comenzó a mostrarme sus tizas de colores. Más tarde me preguntó si me gustaba ir "allí". Refiriéndose a mi país, por que en verdad a eso se refería, le respondí "claro, si aquí vivo, soy mexicana". No quedó conforme con mi respuesta. "¿Sólo tienes una casa? yo tengo dos casas, ¿dónde está tu otra casa? tú también tienes otra casa". Ante tanta contundencia, preferí no decir nada y dedicarme a buscar alguna peli. Volvió a preguntarme lo mismo. Tan sólo tiene tres años y está segura que, así como ella, el resto tenemos, al menos, dos lugares. Solía tenerlo hace tres años pero en verdad no era del todo mío. Me quedo con un sitio. Sin embargo, me sentí un poco incómoda. Aún pienso en ello. No creo que sea mi falta de sueño y el deseo de poder dormir bien esta noche. Cuatro días sin pegar ojo, las ojeras hasta el piso. Mis padres me han dicho que me ven más delgada y me sentí obligada a comer todo el risotto. Las margaritas de fresa se me subieron un poco, mis mejillas estaban rojas, yo que, desde Oslo, decidí no volver a beber. Desde Oslo decidí no volver a verlo.
Yo quiero tener otra casa. Sola. Aprender a cuidar plantas y dejar los platos impecables.
domingo, 16 de octubre de 2011
Oslo
Mañana me voy de aquí
para que mi nombre borres.
Para que mi nombre borres
mañana me voy de aquí.
Gracias coyotito por la primera estrofa...
para que mi nombre borres.
Para que mi nombre borres
mañana me voy de aquí.
Gracias coyotito por la primera estrofa...
domingo, 18 de septiembre de 2011
La tripa, en breve
Como parte de mi proceso de verdadero aprendizaje está mi reencuentro con la tripa, esto es, ir quitando el pellejo que me ha vuelto tan impulsiva, miedosa, cobarde para emprender asuntos de índole literario, torpe en las relaciones interpersonales, de tal modo que, al despojarme de esa capa sutil y viciosa, le hablaré al mundo de frente, otra vez. El sonido llegará con fuerza al pecho, despertará al corazón.
En el camino me mantendré concentrada en los nombres de calles, estaciones y mapas para llegar a algunos barrios y aprenderé a establecer comunicación con gente nueva y miraré como niña en dulcería los reencuentros para disfrutarlos mucho.
De mi cuenta corre.
¡Feliz pausa, cabarenautas! ¡Nos vemos pronto!
En el camino me mantendré concentrada en los nombres de calles, estaciones y mapas para llegar a algunos barrios y aprenderé a establecer comunicación con gente nueva y miraré como niña en dulcería los reencuentros para disfrutarlos mucho.
De mi cuenta corre.
¡Feliz pausa, cabarenautas! ¡Nos vemos pronto!
lunes, 12 de septiembre de 2011
De cómo una tamarindera triunfó en una boda de fresas queretanos y así se despide para su próxima aventura llena de sabor
Mi madre fue muy seria. "Por favor, te pido intentes pasarlo bien en la boda, intenta ser tolerante con la gente, entiéndase tu abuela, convive. Te verás muy guapa con tu vestido". Suspiré y le dije que lo haría.
Las reuniones familiares a veces resultan incómodas, sobre todo por las preguntas o los comentarios. En muchas ocasiones tuve la impresión que sentía una exigencia a lucir lo mejor posible, a ser talla chica o extra chica para que no me dijeran que estaba engordando, a saber cuánto ganaba o por qué mis gustos con los chicos han sido tan cocteleros que he llegado a intoxicarme por tanto lapsusretebrutus. Entiéndase: la apariencia. Ha sido causa de mi desequilibrio durante los veranos y las navidades cada vez que voy a ver a la familia de mi madre, pero se trataba de una boda y para congraciarme con mi reinado matriarcal antes de viajar, tuve que doblar las manitas.
Mi prima, desde que recuerdo, solía dibujar antes de los nueve años su plan de vida:" me casaré a los 25, tendré tres hijos". Creo que lo repitió tan bien que se cumplió, sólo que dos años antes de lo que había planeado. Como todas las novias se veía preciosa, caminando hacia el altar con un aire triunfal. Mírenla nada más, pensé, quizá debí elaborar ese tipo de dibujitos desde los cinco años y quizá algunas de las cosas que me falta hacer ya las hubiera realizado. Quizá no es tan tarde.
Llegamos a tiempo a la iglesia. La misa duró hora y media. No quisiera herir susceptibilidades pero ¿duró tanto porque estábamos en el bajío, donde la población suele ser fervientemente religiosa? Menos mal que el padre que ofició la misa dio un discurso que me llamó muchísimo la atención. No le concedió a la mujer la obligación de salvaguardar el matrimonio y le dijo a mi nuevo primo que "muchas mujeres querrán llevarte a la cama con ellas", casi suelto una carcajada. Hubiera sido mejor"y alguna furcia-trepadora-diablota-ocualquieropciónsemejante". También mencionó que mi tío era un poco exagerado (algo muy cierto) y que le había llamado cien veces para pedirle que por favor casara a su hija.
Quizá por tratarse de un familiar muy cercano y malgré tout me gustó la boda. Sin embargo, una de mis misiones era divertirme y eso sería en la fiesta. Ya les dije, los del bajío tienen fama de ser poco afables. Tomando en cuenta el perfil de mis primos que son un poco fresas, me esperaba que, al momento de empezar la música, se quedarían en sus mesas como si estuviesen en un antro. Bailaron los novios, la novia bailó con su padre y de repente, y supongo eso fue de la cosecha de mi tío, abrieron pista con una canción de Lou Rawles, You'll never find another love like mine. Se acercó mi tío a mi madre y la llevó a la pista. Los dos hermanos bailaban solos tal como solían moverse para esa canción. Contemplaba a mi madre, su sonrisa nerviosa pero haciéndole el favor al hermano mayor. Me sentí orgullosa, aplaudí, en ningún momento me sentí avergonzada. Me gustó mucho, en verdad. Mi padre llevó a mi abuela y como siempre las parejas mayores fueron a bailar. Creo que son siempre los más solidarios con la música y creo que las nuevas generaciones no comprenden lo fascinante que puede resultar ser los primeros en la pista sin importar cuál canción están tocando. Luego mi abuela me llevó a mí. Oh sí, comencé con mis pasos disco con los Bee Gees y su night fever. Sonreía mucho. Para empezar la relación áspera con la matriarca se había suavizado, me agrada que tenga vitalidad, que sea alegre en los jolgorios. Luego regresó a la mesa y me llevé a mi hermana y nuestro encanto de montaña lo giramos, lo reímos mucho. Durante estas semanas llegué a la conclusión que prefiero ser una arrítmica feliz a una chocante calentando las nalgas en una silla incómoda.
Casi al final de la noche bailé por última vez con mi abuela había al lado un grupo de chicos. Con esa impertinencia que caracteriza a las abuelas, o al menos a la mía, les gritó que por qué no bailaban. En ese momento sí que me sentí un poco apenada. Uno de ellos dijo que él bailaba con nosotras y ella dijo "ah no, tú baila con ella, ya me voy". Creo que se tomó muy en serio lo que les dijo a los amigos de mi tío horas antes "espero que ella sea la próxima en casarse y que se case con alguien guapo", valiente Celestina. Le dije al chico que no se preocupara, que regresara con sus amigos, pero en el fondo la lichita puede ser encantadora. Hablamos un rato y me comentó que ya me había visto y que le había gustado que en mi rostro en verdad disfrutaba lo que estaba bailando.
Al final mi primo, entrado en copas, nos abrazó a mi hermana y a mí, se disculpó por no haber convivido con nosotras y nos dijo que él se casaría en ocho años. Regresamos contentos, no nos perdimos y mi abuela me regaló unos guantes largos que pertenecieron a mi bisabuela.
Y de los novios pues... no hay mucho que decir: están enamorados, tengo un nuevo primo, están felices y espero su matrimonio dure muchos años.
Y de los novios pues... no hay mucho que decir: están enamorados, tengo un nuevo primo, están felices y espero su matrimonio dure muchos años.
martes, 6 de septiembre de 2011
Es una pena la posibilidad de un último día como éste:
Hace dos días Ito me dijo que le parecía un lugar común decir : "este o aquel gobernador fue un cretino, un ladrón". El día de ayer me enteré que hoy podría ser el último día en que podamos decir abiertamente estas generalidades, desafortunadamente poco fundamentadas pero ampliamente conocidas y vividas.
Es verdad que, como ciudadanos, resulta imposible tener las pruebas en la mano para enumerar los desfalcos, el desvío de recursos ya sea para campañas electorales, ya sea para el bolsillo de cada partido, de cada burócrata o incluso me resulta aterrador no poder tener la historia del país a la mano, así como el apoyo, para expresar abiertamente que México vive, nada más ni nada menos que una guerra de baja intensidad, y que por lo tanto sea (in)justificable, la presencia del ejército.
Si la libertad de expresión ha sido aparente, al aprobar multas para aquellos que se atrevan a "insultar", "agredir" o "burlarse" de alguna autoridad, institución, candidato. No sólo tendremos que suprimir el ingenio, tal como escribó Sheridan en su columna del día de hoy, sino que esa indignación que siente la mayoría de los mexicanos, será puesta con un bozal. Y adivinen. Estamos a un paso de sentir los brazos de una dictadura.
Un par de periodistas fueron encarcelados por haber escrito en las redes sociales sobre un supuesto atentado en el puerto de Veracruz. Fue considerada una forma de terrorismo y aunque en la Ley no existe algún artículo que lo sustente, fueron aprehendidos, "así nomás". Me parece que actuaron más como ciudadanos aterrados por la violencia que azota la ciudad todos los días que como periodistas. Corrió la voz, los padres de familia fueron veloces por sus hijos. Posiblemente les faltó el profesionalismo suficiente e insisto, se sintieron más víctimas que voceros de la información pertinaz y responsable.
Si acaso fue un error, no considero que haya sido necesario ponerlos tras las rejas. Si acaso fue un gravísimo error, con la exhibición y una multa, si acaso hubiese sido un error, hubiera bastado. Guardando las distancias, es un acto de terrorismo programas como Extranormal que anuncian el supuesto fin del mundo y hacen la cuenta regresiva. Eso no es periodismo responsable, tampoco es ético. ¿Alguien multa? No. Ningún gobernador o incluso el Presidente está implicado.
Vivimos en la zozobra, esa es la verdad. Nunca sabemos lo que pasa pero escuchamos y hemos visto lo que pasa. Una detonación, ventanas que a kilómetros de distancia vibran por el impacto, menores de edad desaparecidos, asesinados en avenidas transitadas. "El Estado es seguro" "Combatiremos la delincuencia con mano dura" son frases que parecen extraídas de He-Man y ¿saben? él al menos sí acababa con las fuerzas malignas del universo.
Ya no creemos, estamos hartos. ¿Acaso nos dirán con santo y seña dónde, cuándo y cómo hacen sus "operativos"? Insisto. Nunca sabemos lo que pasa pero escuchamos y hemos visto lo que ocurre. Ahora ni eso podremos decir. Tampoco podremos sacar lo más metafórico-populachero que hay en nosotros para desfogarmos, al menos de esa manera, de la desigualdad y de la corrupción.
En caso de que sea aprobada esta ley, ya entrados en gastos, podrían multar entonces a todos los twitteros que insultan a Ninel Conde quien, pese a la supuesta falta de intelecto, ha decidido sublimarlo con la publicación de un libro. Aprende a tomarlo con humor. ¿A qué podrían temer, por ejemplo, los futuros candidatos a la silla grande?
Las redes sociales han sido una plataforma no para propagar el terrorismo, sino a compartir el miedo de no saber si es bueno o no salir a la calle. Nunca un funcionario con escolta y camioneta blindada podrá experimentar un poco de esta ansiedad, de esta opresión. Tal parece que, incluso teniendo que apretar la boca para no decir más, les diéramos más comodidades para vivir bien, para desfalcar, para mentir.
En fin, soy ciudadana y como tal, parece ser esa una gran desgracia.
Como tal, es posible que mis pocos cabarenautas, próximamente, tendrán que chutarse puras frivolidades de una futura viajera.
Les dejo esta canción, contraria a lo que escribí ahora, pero que deseo me anime un poco. Al fin y al cabo así quieren que por fuera parezca el país, ¿cierto? una serie de secuencias chuscas, poco serias, poco reales.
jueves, 1 de septiembre de 2011
Ningún polizón
Después de especializarme en las comedias americanas junto con Ito y de revivir las conversaciones sobre abdominales una fila atrás de la sala de cine, hoy es el mejor día para hacer la cuenta regresiva. Ya empiezo a moverme a un lado y otro de la cama, contando amiguitos ovejitas, inconvenientes ovejitas, croquetas ovejitas, boletos ovejitas, besitos ovejitas, risas ovejitas, cualquier objeto animado o inanimado cruza la cerca.
Me resulta innecesario enlistar lo necesario en la maleta, pero tengo la idea de llevarme mi tapete de yoga ¡ja! eso sí que sería interesante. Ya me imagino en los pisitos de mis cuates haciendo mis asanas.
Se acerca la fecha, estoy tan emocionada como nerviosa. Por favor, que no me toque algún crudote o señora guacamaya locochona en el avión. Y espero que la próxima semana, cuando se case mi prima, mi hermana quiera ser mi compañera de baile para rumbear a gusto. De lo contrario, los movimientos tamarindescos serán más evidentes y eso no creo que guste a la familia.
Ya lo decía hace unas horas Juanjo: no hay mejor cacería de lagartos que la que me espera en las nuevas pistas de baile.
Ya viajaré pronto. Sola. Sin ningún malestar, falsa expectativa, con el alma remojada con mezcal y mucha risa para regalar. Nada de drama, ni tristezas y mucho menos malos recuerdos, esa combinación desafortunada que puede llegar a ser un polizón que pudre los jolgorios.
¡Alegría pura y sabrosa!
viernes, 26 de agosto de 2011
Me declaro indignada hasta que termine (y espero termine)
Leí hace poco un artículo en el País que a nuestro país se le han agotado el "nunca antes...". El periodista tiene razón. Quizá hemos colmado los nuncas por que la corrupción nos ha rebasado.
No entiendo cómo tenemos fama de ser un pueblo cálido. Somos una de las poblaciones más deshumanizadas y rapaces por la carencia de oportunidades, por el alto índice de desempleo, porque ahora muchos jóvenes prefieren cuidar una casa de seguridad, portar armas y matar por unos cuántos pesos sabiendo que su vida se la juegan todos los días. ¿El Secretario de Hacienda consumirá acaso LSD? de otro modo ignoro lo que afirma casi diario para retractarse después. ¿Deseamos que, por ejemplo, un naive (por respeto a ustedes no usaré la palabra que todos nosotros pensamos cada vez que lo entrevistan o son publicadas sus declaraciones extraplanetarias) como él tome decisiones en nuestra representación? ¿En verdad? Ni los programas matutinos, ni la Academia ni el Show de los Peques nos darán esas respuestas. Mucho menos el presunto pesar que siente el Presidente, los gobernadores y sus respectivos gabinetes. ¿Por qué no donar parte de lo que hurtan a favor de la educación y el deporte? ¿dónde están los supuestos empleos que generan para nosotros? El INEGI acaba de informar que hay casi tres millones de mexicanos sin empleo.
Sólo puedo decir en este momento que estoy harta y me pregunto de qué forma podemos crear espacios para que nuestra indignación tenga un resultado que no se quede en una mesa de discusión con funcionarios que lo único que piensan es negociar con sus bolsillos.
Ya no deseo violencia en mi ciudad, en mi país. No quiero más registros de casquillos y cadáveres reventados.
Sé que he escrito algo torpísimo, muy visceral y espero que mi argumentación sea mejor en estos días pero siento mucha rabia.
miércoles, 24 de agosto de 2011
Coctelito cachondón
¡Gracias a la vida por haber traído a estas criaturas!
Ambos tienen el mismo nombre. Ambos lucen guapísimos con barba y Gosling tuvo un momento como vocalista en una banda (esos milagros aún existen). Extrañamente ambos me recuerdan a Agus. En fin, deléitense la pupila mis chamacas. No sé si mezclarlos sea altamente nocivo para mi salud o sea uno de esos placeres mentalmente infinitos.
Han pasado tantas cosas en las últimas semanas en este país (desgracias) que la verdad un deleite visual, antes de ponerme nuevamente seria, no le caen mal a nadie.
sábado, 20 de agosto de 2011
El único sentido (culpemos a la cumbia)
Agosto es un mes sumamente festivo, se suman los cumpleaños y la embriaguez del verano.
Ito (a new friend) me dijo anoche que mi ciudad le recuerda a Japón por el clima y el canto desmesurado de los grillos. Los japoneses suelen asociar esta estación con las cigarras. Es verdad. El bullicio patina en el cuerpo. La humedad es complaciente con los saltos, la voz corta el hilo de su límite, nuevamente aprendemos a bailar.
Estoy bailando otra vez.
Al girar, el sudor reaparece como luz que distingue con mayor precisión el centro y la poca distancia necesaria para arrebatar, moviendo las caderas, un par de besos al chico más guapo de la pista.
No se trata de mover los pies y elevar los brazos. Una vez reconocidas las cualidades de la cintura para serpentear, los hombros surcan el aire. Entonces las piernas se desperezan y la memoria se pierde gozosamente.
(No existe mayor placer que desconocerte bailando)
Llegar a cualquier bailongo supone una timidez inicial por estar aún consciente de sí y de otros tantos que comienzan a llenar el lugar y comparten la misma sensación. Pocos dan el primer paso. Deben pasar más de cinco canciones, deben ser bebidas al menos dos cervezas. El final es afortunado y conocido: movimientos afilados, pérdida absoluta de la conciencia, creación de nuevos amigos y quizá un guiño que anuncie un romance de electro cumbia.
En uno de los momentos en que mi Sua se fue con sus chicos e Ito tuvo una necesaria desaparición, me encontré con la sorpresa que, a unos cuantos pasos estaba alguien a quien le perdí la pista hace casi diez años y que conocí en la secundaria. Lo vi patinando y lo dejé diseñando cosas estupendas, tanto que ahora es reconocido y me enteré de ello hace casi tres meses pero no me animé a enviarle un correo. Me acerqué, le dije su nombre, me dijo el mío y ahí empezó. Lo vi patinando, lo dejé diseñando, lo volví a ver bebiendo y bailando, me sorprendí de lo bien que baila y nos reencontramos...encogimos los hombros, así pasa. Son momentos en los que el placer y la risa están tan perfectamente bien sincronizados que no resulta necesario hacer una historia. Es lo que la música y la pista ofrecen, hay que vivirlo, sacudir la médula y los labios, sentir que el beso agolpa el beat, partir riendo. Eso hicimos.
No sé ustedes, pero tengo la impresión que, desde que abandoné mi empleo y me alejé de las compañías psicópatas, reencontré el ritmo y el sentido original de este cabaret.
Arriba el tacón, las botas, los tenis, las faldas cortas y las blusas ajustadas. Arriba los reencuentros y los cumpleaños.
Hay que regocijarse con la vida sin importar la mierda que luego nos aviente. Caray, nada más doy unos cuantos taconazos, me pongo sabrosa (buen término de Ito) y ya, milagrosamente me lleno de optimismo.
Como diría Hemingway: todo lo demás es pérdida de tiempo en un ambiente cargado.
Felicidades otra vez mi adorado Michelino, Monki, don Trus y mi ex tutor.
lunes, 15 de agosto de 2011
Popurrí de "despedida"
A Cari Misha
Misha se fue la semana pasada. Me hubiera gustado verlo antes, pero las despedidas nunca han sido mi especialidad. Nunca sé qué hacer. Algunos se preparan con semanas de anticipación, ruegan por tener espacio días antes que se vaya el otro, llaman, ruegan, escriben e-mails, ruegan. Lo único que se me ocurre siempre es "a ver si puedes", no consigo ser firme e insistente. Me falta actitud para chingar y alcanzar el objetivo de verlos, dar un abrazo y desear lo mejor. Un caso similar ocurrió hace un mes al partir otra vez luigimihijo. Se presentaron numerosas reuniones etílicomágicomicas y nada. Su servidora estaba ensimismada en otros asuntos, sólo uno más importante que los otros. Si hago la cuenta, no veo a L. desde hace tres años. No puedo culpar a otras circunstancias por más que quisiera. No soy y soy mala amiga pero los quiero un montón. Fue la desidia nomás.
Durante los años 2005-2008 hubo muchas despedidas. Usualmente me quedaba como un árbol, sería acogedor pensarme como un gran ahuehuete pero la verdad fui más enebro. La gente se acercaba y todas aquellas palabras que deseaba decir no salían. Sólo cuando me despedí de mi manquito me puse a llorar. El vertedero duró tanto que tampoco frase alguna podía decir. Mis tres previas despedidas con agusmonamour fueron semejantes, la última fue más feliz porque voy a verlo muy pronto. Ya sé, no cuenta como despedida, no estoy siendo justa. El punto es que Misha se fue y tenía ganas de hablar con él de las verdaderas lecturas que me han cambiado y que han ajustado lo que soy y lo que quiero en la vida. Sé que con él podría hablar sobre eso porque lo considero un gran lector, claro, lee muchísimo, pero eso no es ser buen lector. Si la literatura te afectó tanto como me afecta a mí es posible que me comprendas mejor: no se trata de alardear del número de libros que han repercutido en la vista y que poco a poco van mermando el espacio en la habitación, en la casa y que a lo mejor podrían ser recitados por becarios pedantes cuya nariz sólo abarca las líneas que escriben. Leer es una forma de vivir, de adaptarla o conciliarla. En esta época de verdadera mierda un libro aún salva, por poco pero salva. Me hace revivir la importancia de la amistad, de lo degradante que puede resultar una relación de pareja o sobre la plenitud al renunciar a algo que te maniataba. Ustedes tendrán su propia lista.
Misha, si puedes, consigue Cuerpos del Rey de Pierre Michon, una de mis obsesiones del momento, la traducción fue quien me hizo llegar a él, nadie más. Me di cuenta que no estoy escribiendo con la tripa, por eso nada funciona ni a la mitad. Me alegra pensarte lejos de este puebluco lleno de autos y operativos. También me alegra haberme enterado al final de que haces yoga, ¿acaso no es lo más difícil meditar?
Misha, si puedes, consigue Cuerpos del Rey de Pierre Michon, una de mis obsesiones del momento, la traducción fue quien me hizo llegar a él, nadie más. Me di cuenta que no estoy escribiendo con la tripa, por eso nada funciona ni a la mitad. Me alegra pensarte lejos de este puebluco lleno de autos y operativos. También me alegra haberme enterado al final de que haces yoga, ¿acaso no es lo más difícil meditar?
Por cierto, olvidé decirte que eliánlove ya gatea por toda la casa y tiene todo para ser un gran bataquero. Ah, y yo también haré un viaje requetepronto, la aerolínea me tiene un poco en vilo pero el boleto ya está, tengo tanto que hacer y nadie para despedirme de este lado (¿cuenta que algunos amigos quieren gorgorear conmigo el 15?). Al final, y por el momento, tendré que regresar :(, bueno, on ne sait pas. Eso sí, regresaré con muchas sorpresas, seguro, y con el corazón más lleno, doblemente seguro.
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jueves, 11 de agosto de 2011
Norsk Love o Karaoke de la cursilería
(Je suis vraiment desolé. Je suis tombée amoureuse, mon amour m'ai rapellé ce matin là et je veux partager ce merveilleux sentiment avec tout le monde. Mes amis, excusez-moi; mon esprit est un peau à l'eau de rose n.n)
Mis queridos pocos cabarenautas. El día de hoy quiero que rasguen sus gargantas conmigo y compartan mi felicidad. Inspírense, listos, ¡arranca!
*busqué versión karaoke y con letra para que podamos entonarla bien todos XD
Esta canción fue aportación de mi hijo, perfecta para hoy, versión exquisita
-I'll be happy-
-Je t'aime-
Mis queridos pocos cabarenautas. El día de hoy quiero que rasguen sus gargantas conmigo y compartan mi felicidad. Inspírense, listos, ¡arranca!
*busqué versión karaoke y con letra para que podamos entonarla bien todos XD
Esta canción fue aportación de mi hijo, perfecta para hoy, versión exquisita
-I'll be happy-
-Je t'aime-
martes, 9 de agosto de 2011
Abichús y la libertad
A: Entonces, ahorita que paso por Palacio, ¿ya no volteo a las ventanas para ver si estás envidiando a las palomas volar libremente?
L: Ja. Así es. Soy más libre que ellas XD.
L: Ja. Así es. Soy más libre que ellas XD.
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