domingo, 19 de octubre de 2008

El efecto Pineda, la consecuencia Smiths: todo ha vuelto a estar blanco, listo para rayarse

Sweetness, sweetness I was only joking when I said I’d like to smash every tooth in your head

Asumo no haberme beneficiado con aquellas palabras aquel día. Sin embargo lo dejo atrás. He conocido antes el impulso de la ruptura.

¡Ya tengo empleo!

El rol Moncayo

take me anywhere, I don’t care
just driving in your car
I never never want to go home
because I haven’t got one
I haven’t got one

La orfandad no puede ser engañada con raíces. Y el nomadismo no se detiene a golpes (al menos el mío). Desconozco la forma para engañar a esta sombra. ¿Por qué permití entonces aquel puntapié?

Consideración 100% Lorenesca de este día (también es válida para todo tiempo y lugar, porque esta tamarinda, al ser una irremediable clavadista profesional, no se siente amenazada por el impacto de la caída, porque sigue cayendo, sigue cayendo, y continúa arrojándose)

Para conocer la sabiduría del naufragio basta olvidar nuestro peso, prolongar la laxitud del cuerpo, ser Caronte con la barca y las manos vacías. Quien desconoce la inutilidad de la brazada para llegar a tierra firme, es por miedo a saber que el origen de sí mismo se conoce a través de una minúscula pausa, cuando los brazos se dan por vencidos y en el ritmo del agua las piernas se despiden de la angustia por haber sido torpes.
El ahogo sólo es reconocible cuando inútil te sometes a la velocidad del nado por la ansiedad a las orillas.
Pero el abismo cobija en cualquier momento y densidad.