sábado, 16 de julio de 2011

Un viaje, un lugar: la tripa


Seré dj, corregiré textos que no son asunto de mi competencia, leeré infatigablemente, traduciré con puro golpe de cabeza, daré a luz a una niña con una nariz de pellizco exactamente igual a la tuya porque será nuestra, because I love you to death, porque así lo quiero, seré el payaso personal de mi sobrino, brincaré esta noche bajo la lluvia, gritaré junto con la von Hell lo guapas que somos, robaré tus camisas a cuadros que tanto me gustaron cuando las vi, aburriré a todos con Pierre Michon, compartiré mangomitas con mis hermanas, no lloraré cuando quiera volver a hacer un parado de cabeza, compararé tus tenis con los míos sin sentir que sólo nos queda un año para presumirlos, porque nos acercamos a los treinta, porque ni tú ni yo nos veremos tan chulos así a los treinta y uno con vans o converse y nos llevaremos un hijo de greta para que corra en la nieve. 

Seré dj, escribiré lo que se me dé la gana, corregiré más textos que no me interesan, me indignaré con lo que leo en las noticias, contaré los días que faltan para las elecciones presidenciales, usaré mi nueva chamarra caminando por tus calles favoritas, seguiré discutiendo de vez en cuando con mis padres para que la vida siga siendo más sabrosa, cuando una mujer me mire con desprecio le responderé con una sonrisa para consolar su pérdida de tiempo por el gesto, dejaré llenos de cochambre tus sartenes porque tú cocinas mucho mejor que yo y me comeré ese pollo a los 36 ajos que un día cenaste para no besar a más chicas.

Buscaré el vestido para la boda de mi prima, beberé en la boda de mi prima, bailaré en la boda de mi prima, a mitad de la pista porque, de lo contrariro, mi entrada triunfal no tendrá chiste y cuando se vaya la mayoría de los invitados seré la dj. Iré a París sin avisarte y regresaré para avisarte, para continuar con otros cuatro años, reirás nervioso para decirme que no te gusta Joy Division y que no entiendes por qué the National es a veces tan triste, pero podré arrellanarme en el sillón para leer y escuchar a Miles Davis cuando quieras fumar en la ventana.

No aburriré a quien no quiera ser aburrido, compraremos juntos pan y chocolates y te irás a algún lado mientras regreso una y otra vez a mi museo favorito. En mi lista ya no habrá falsos intelos ni falsos caballeros, sólo alguien como tú y como yo, daydreamers atarantados cuyo respiro se arruga y reluce en las pequeñas cosas, tal como nosotros.

Tú y yo.

Seguiré con el cabello largo para que vuelvas a decirme que así me veo muy guapa, y así la escritura. Veremos todas las películas del santo y después me preguntarás cómo va la novela en turno. Si respondo que me gusta, saldrá tu pequeña sonrisa de triunfo, por creer que has hecho una pregunta adecuada.

Seré dj, al menos programadora. Hoy comeré caldo de pollo y contaré las horas para la llegada de sobrin amour. Admiraré lo mucho que ha crecido y, entrada la noche, le diré a mi hermana que finalmente abriré bien la boca y apretaré la lengua, ajustaré mis manos para los errores y saldrá otra vez el corazón y la tripa de la que hablaba Michon para llamar con formalidad literatura a la propia palabra, sacándolos a los dos sin ningún temor y con ganas de desparramarse entre todos y por doquier.

El viaje